En el presente primer quinquenio del tercer siglo de la humanidad la fe en las virtudes de la comunicación para promover la construcción del desarrollo democrático se mantiene en pie en Latinoamérica, en cierto grado y en algún modo, tanto en la práctica operativa como en la teorización profesional.
Al apoyo técnico y financiero que brindan para comunicación educativa algunos organismos gubernamentales, nacionales e internacionales, y unos cuantos organismos no gubernamentales comprometidos con el desarrollo se suma excepcionalmente el de algunas fundaciones, públicas y privadas. Entre estas últimas, confirmando una vieja tradición suya de servicio, se destaca la Fundación Rockefeller, con sede en la ciudad de Nueva York. En 1997 su Departamento de Comunicación, dirigido por Denise Gray-Felder, comenzó a propiciar - a partir de una reunión en Bellagio, Italia - amplia e intensamente en el mundo la “comunicación para el cambio social” entendiendo por tal en principio “un proceso de diálogo, privado y público, a través del cual los participantes deciden quiénes son, qué quieren y cómo pueden obtenerlo.” De este concepto surge el planteamiento de que las comunidades deben ser actoras protagónicas de su propio desarrollo, de que la comunicación no debe ser necesariamente sinónimo de persuasión sino primordialmente mecanismo de diálogo horizontal e intercambio participativo y que, en vez de centrarse en forjar conductas individuales debe hacerlo en los comportamientos sociales condicentes con los valores y las normas de las comunidades.
En 2003 la Fundación Rockefeller, en alianza principalmente con Communication Initiative y Panos London, propició el establecimiento de una entidad independiente para dar proyección universal e impacto mayor a las tareas promotivas del nuevo enfoque de la comunicación para el desarrollo. Ella se llama Consorcio de Comunicación para el Cambio Social y tiene su sede en la ciudad de New York, desde donde brinda sus servicios a países de África, Asia y América Latina. Se trata de una red mundial de profesionales de la práctica, la investigación y la docencia de comunicación que ayuda a forjar la capacidad de comunidades marginalizadas para crear y manejar procesos de mejoramiento de su vida al cobijo de la democracia, la equidad y la tolerancia.
Director Ejecutivo de sus programas operativos, con sede en Brasil, es Alfonso Gumucio, comunicador boliviano de larga y productiva trayectoria en países africanos, asiáticos y latinoamericanos al servicio de varios organismos internacionales. El produjo para la Rockefeller en 2001 un estudio titulado Haciendo Olas, que recogió medio centenar de testimonios de experiencias de comunicación alternativa para el cambio social en varios países de Latinoamérica, Asia y África. Y en los años recientes ha publicado 33 artículos en revistas y presentado ponencias en congresos y seminarios explicando y promoviendo la comunicación para el cambio social.
El consorcio organizó, además, en 2004 en Bellagio, Italia, una reunión de consulta a expertos de diversos países para hacer una selección preliminar de artículos principales sobre comunicación para el desarrollo publicados a lo largo de medio siglo en distintos idiomas. A la fecha está entregando a imprenta los manuscritos finalmente escogidos para integrar una compilación en libro. Y, por otra parte, apoya al robustecimiento de las Facultades de Comunicación de algunos países de la región con miras al establecimiento de programas de postgrado en el ramo de comunicación para el cambio social.




